18 septiembre 2010

Antonio Molina ,su biografia y su historia .


Biografía:

Nace en Málaga en 1928 y fallece en Madrid a la edad de sesenta y cuatro años.
De origen humilde, a los catorce años se desplaza a Madrid para dar los primeros pasos de su carrera musical. En 1949 consigue grabar su primer disco con temas tan conocidos como El macetero y El agua del avellano.
Tras ganar un concurso para noveles que convoca Radio España, le ofrecen su primer contrato serio en el Teatro Fuencarral de Madrid en 1952. La difusión radiofónica de sus canciones le conduce rápidamente al éxito y su peculiar estilo, con una voz cristalina y un falsete inconfundible, tiene una gran aceptación por parte del público.
En 1954 funda su propio espectáculo, Hechizo, con el que debuta en el Teatro Calderón. Así mismo, protagoniza varias películas hasta 1965 entre ellas El pescador de coplas, Esa voz es una mina, El Cristo de los Faroles y Puente de coplas.
Su canción más recordada es Soy minero, pero su amplísimo repertorio se compone de otros éxitos como Adiós a España, Soy un pobre presidiario, Cocinero, cocinero, María de los Remedios, Ángela del alma mía o Yo quiero ser mataor.
En 1990 recibe junto a otros compañeros como Juanito Valderrama un preciado Disco de Platino en reconocimiento a su trayectoria artística. Un año antes se veía obligado a abandonar el mundo del espectáculo al diagnosticársele una fibrosis pulmonar, que se agravaría hasta su muerte el 18 de marzo de 1992. Su despedida se convirtió en una multitudinaria muestra de afecto popular.
Casado con Ángela Tejedor desde 1952, Antonio Molina fue el patriarca de una saga de artistas. Tuvo ocho hijos, entre ellos Ángela, Paula, Miguel y Mónica, también dedicados a la interpretación y a la música. Su nieta Olivia Molina es igualmente actriz.
Una de sus últimas y mayores satisfacciones fue ver a Ángela Molina cantando varias coplas del repertorio popular en Las cosas del querer, película musical de Jaime Chávarri estrenada el mismo año de su retirada definitiva de los escenarios.
Una estatua del artista, obra del escultor Santiago de Santiago, preside desde 2002 una céntrica plaza malagueña, inaugurada con ocasión del décimo aniversario de su muerte en un emotivo homenaje que reunió a la familia Molina prácticamente al completo.

Antonio Molina
No creo que tenga mucho que decir de este gran cantaor todos sabemos algo de él ,me incline a poner estos videos porque reflejan muy bien su historia y asi logro mantener nuestros recuerdos de aquellos años que lo escuchabamos por la radio los que tuvimos esa oportunidad ,pués en esos tiempos aún no existia la televisión en España.

xuacutorres

Una gran antología conmemora el 80º aniversario del nacimiento de Antonio Molina Intérprete de canciones como 'Adiós a España', 'Soy minero' o 'Yo quiero ser mataor' MADRID.- Hace 80 años, Antonio Molina nació en un modesto barrio malagueño. Aficionado a cantar desde niño, pocos podrían aventurar que aquel pequeño de voz aguda no tardaría en convertirse en uno de los grandes ídolos de la canción española en la mitad del pasado siglo. "Desde 1950, durante 15 años, dejó la impronta de su finísima voz, de sus falsetes larguísimos. Nadie cantó como él, en su inimitable estilo. Lo suyo era una mezcla de cante flamenco y canción andaluza interpretado con una voz de prodigiosas facultades", dice el crítico Ángel Álvarez Caballero.Canciones como 'Adiós a España', 'Soy minero', 'Yo quiero ser mataor' o 'Cocinero Cocinero', están impresas en la memoria de varias generaciones y en la historia de la música popular española. Para conmemorar el 80º aniversario del nacimiento de Antonio Molina, el 25 de marzo se publica una gran antología de su obra en la que, junto a sus 40 canciones más populares, se incluye un DVD que por primera vez recoge actuaciones del artista en televisión y una entrevista. Antonio Molina nació en el barrio de Huelín, también conocido como 'de las fatigas', de Málaga el 9 de marzo de 1928. De familia humilde, comenzó a trabajar desde los 10 años como repartidor de leche, cuidador de cerdos y conejos, camarero, aprendiz de tapicero... Ya en Madrid, en 1949 se presentó a un concurso de radio, ganó el primer premio de 150 pesetas y un contrato discográfico con 'La Voz de su Amo'. Su primer EP con cuatro canciones contenía 'El agua del avellano' y 'El macetero', que aparecen en esta antología. En 1952 debutó en Madrid con el espectáculo 'Así es mi cante' y en 1953 protagonizó su primera película, 'El pescador de coplas', en la que interpretaba temas como 'Yo quiero ser mataor' y 'Adiós a España', dos pasodobles que situaron a Antonio Molina en la cima de la popularidad. El éxito continuó con nuevos espectáculos y películas, a ritmo de una por año, de las que salieron canciones como 'Soy minero', 'Soy un pobre presidiario', 'Si a ti te llaman Consuelo', 'Mi rosa morena', 'La hija de Juan Simón' o 'María de los Remedios'. Son grandes éxitos de los años 50 y 60 del pasado siglo, cuando Antonio Molina vivió su época dorada como gran estrella de la música española. Sus canciones sonaban constantemente en la radio y fue el primero en actuar en plazas de toros ante más 10.000 personasActualizado jueves 06/03/2008 18:59 (CET) ELMUNDO.ESEl falsete más divino era élAntonio Molina habría cumplido hoy 80 años · Su legado en la copla y el flamenco se mantiene intacto, aunque nadie ha sido capaz de imitar la habilidad de su vozConvertida en alivio y escape, a veces arrimada a la maestría y otras al escarnio, la música popular española que despertó tras la Guerra Civil tuvo también a sus virtuosos, artistas humildes cuyas cualidades innatas les habrían conducido, en otras circunstancias, por derroteros mucho más selectos, pero que terminaron prestando sus habilidades a la copla y al flamenco, que ganaron así grandes momentos de gloria. El registro vocal de Antonio Molina resultaba abrumador y lo resulta todavía hoy: basta escucharle en algunos de sus discos o películas para comprender que gran parte de lo que un cantante de postín debe aprender acerca de entonación, impostación y respiración él ya lo traía incorporado de casa. En su boca, el falsete se convirtió en asunto de Estado. Hoy, 9 de marzo, el malagueño habría cumplido 80 años. Una oportunidad, como cualquier otra, para recordarle y rendirle homenaje. El prodigioso timbre de Antonio Molina pudo haberse convertido en carne de cañón para los explotadores de la industria cultural de la época, pero, lejos de quedar en bluf, su ascenso al éxito fue medido y requirió iguales dosis de paciencia y dedicación. Consciente de sus posibilidades, Antonio Molina de Hoces abandonó Málaga y se trasladó a Madrid en 1942, con sólo 14 años. En plena época de los niños prodigio, y por mucho que aún fuera un chaval indefenso ante el mundo, sus virtudes apuntaban a otros territorios. Su primera gran oportunidad tardaría en llegar casi diez años: en 1951 ganó un concurso para artistas noveles en Radio España y participó en su primera película, El macetero. En 1952 firmó su primer contrato serio, como protagonista en el Teatro Fuencarral, pero el mejor aliado de Antonio Molina fue la radio. La difusión de sus canciones extendió su fama por todas partes y pronto aquel muchacho con pinta de debilucho, armado con una voz por la que parecía cantar el mismo Dios, se convirtió en símbolo de una España que necesitaba recomponerse para evitar volver a caer en el foso. De alguna forma, el portentoso falsete prometió en los años 50 el pan que llegaría en los 60 de la mano del turismo: hablarán de nosotros y de nuestro tiempo, nos recordarán cuando todo esto acabe. Antonio Molina no era Maria Callas ni Enrico Caruso, pero pudo haberlo sido. La copla era la moneda de cambio habitual en España y a ella consagró sus formidables agudos. Ya en 1954 debutó con un espectáculo propio, Hechizo, en el Teatro Calderón. No tardarían en llegar himnos como Soy minero, Soy un pobre presidiario, Adiós, España, Cocinero, cocinero, Dos cruces, Gibraltar, María de los Remedios y Yo quiero ser mataor, retratos costumbristas articulados en una voz que pudo haber conquistado cualquier escenario del mundo. Una filmografía con diez títulos imprescindibles, como El pescador de coplas, El Cristo de los Faroles, La hija de Juan Simón y Esa voz es una mina, completó una de las mejores iconografías españolas del siglo XX. Antonio Molina murió en Madrid en 1992, víctima de una fibrosis pulmonar que se le había detectado dos años antes, justo cuando recibió un Disco de Platino en reconocimiento a su trayectoria artística. Existe una saga de artistas con su apellido, pero parece que el futuro hablará más de él.Pablo Bujalance / Málaga Actualizado 09.03.2008Mina de recuerdos del rey de la coplaUn pequeño museo en Loja reúne la mayor parte del legado personal y artístico del cantante A Carlos Ortega aún se le escapan las lágrimas cuando contempla su posesión más preciada. Con una concentración absoluta pone sobre la mesa una pequeña caja de madera. "El recipiente no es lo importante", afirma. Del interior, y con sumo cuidado, coge su "joya de la corona". "Este pañuelo de seda perteneció al maestro", cuenta y, para que conste en acta, Ortega adjunta a la explicación una serie de fotografías en las que el cantaor Antonio Molina, el maestro, lo luce al cuello. Objetos y recuerdos como ese pañuelo, "que no tienen precio", son precisamente lo que hacen de este museo de Loja un lugar único. Carlos Ortega alardea de tener la colección más completa de España sobre la vida y obra de Antonio Molina. De hecho, ya han sido varios los coleccionistas de toda España que han pujado por alguna de estas pertenencias y que, como manifiesta el propietario, "nunca saldrá de esta habitación". Cada charla con Carlos Ortega permite viajar en el tiempo. Es como si nunca se saliese del Café de Chinitas, como si una melodía eterna continuase en la mina. Ortega es un trotamundos bonachón, de aspecto imponente pero afable al que las circunstancias de la vida sitúan, a él y a su museo, en Loja. Desde su soleado estudio no para de recordar aquellos primeros encuentros con "el maestro", como él le llama. También hay recuerdos de los primeros autógrafos y de las primeras películas que contaban con la presencia destacada del malagueño universal. Ortega asegura que lo suyo es "una filosofía de vida" que a veces la gente no logra entender, pero que es compartida por los miles de seguidores que nutren el club de fans de Molina, del que él es parte activa. En esta habitación-museo es posible encontrar de todo. Por supuesto, sus discos, de los que no falta ninguno. Y todas las películas, perfectamente conservadas, desde El macetero, de 1952; hasta Andalucía Chica, del año 1988; además de los carteles anunciadores de todas los espectáculos donde intervino Molina. Buena parte de esta colección viene directamente desde la casa de Antonio Molina. Ortega habla con cotidianidad e los cafés que se tomó en Madrid con el maestro, de las largas charlas con su esposa e hijos y con las visitas sin avisar que siempre eran bien recibidas. Cuenta con ironía la anécdota que le sucedió en la casa del cantante con unos agentes de Molina. "Demoró la firma de esos contratos millonarios por atenderme. Decía que los amigos que llegábamos de Barcelona nos merecíamos más respeto", recuerda para referirse a la tremenda humanidad que tenía el coplero y el respeto que trasmitió a sus seguidores hasta el último día de su vida. La procedencia de las piezas son tan variopintas como sus recuerdos. "Muchas son de cuando estaba haciendo la mili", destaca Ortega, que cumplió su servicio militar en Madrid por afición a Antonio Molina: "Allí es donde está el rastro más grande, así que me escapaba todas las semanas para comprar algo". Desde entonces no hay nada que se le resista. Bueno, hubo una cosa. "Me faltaba un disco para completar mi colección y no lo encontraba por ningún lugar", pero mi amigo Rafa del bar La Gaviota me regaló Soy minero, su primer LP, y con el que completé la colección", apunta. La vida del cantante malagueño ha estado envuelta en dudas en aspectos claves, como el lugar y la fecha de su nacimiento. Ortega es la única persona, a excepción de la propia familia, que posee una fotocopia del DNI del cantante, que él mismo se lo entregó como muestra de gratitud por su fidelidad. "Son muchos años detrás de él", reconoce. "Ya conocía a la familia, representantes y hasta los productores que hacían sus películas", de ahí que ahora custodie todo ese material. Esta pasión le llegó con tan sólo 16 años. La primera canción escuchó del maestro fue el cha cha chá Rosa Malena, mientras que el primer encuentro fue en 1980 en el Teatro Alegría de Sabadell. Desde entonces, tuvo una pasión paralela, el cante, al que se dedica profesionalmente. En 1991 grabó su primer disco, Homenaje a Antonio Molina. Desde entonces, canciones, galas y discos que le han valido el reconocimiento de TVE con el primer premio a la mejor interpretación de Molina.M. É. Solís / Loja Actualizado 15.12.2008. Fotos, Una de las imágenes más conocidas del famoso cantante malagueño Antonio Molina, que hoy tiene en Loja parte importante de su legado. Carlos Ortega entona una copla de Molina en su museo de Loja.Fuente de este último parrafo:El Arte de vivir flamenco.


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